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Medios alternativos de comunicación: herramientas de lucha y empoderamiento social

A las seis de la tarde se encendieron los altoparlantes, en medio de la música, los saludos y las dedicatorias, hablaron de la basura, del lugar donde la botan, de la contaminación que produce y la necesidad de adecuar un nuevo espacio donde puedan dejar los desechos, lejos de las fuentes de agua que surten al pueblo para su consumo cotidiano. Esa semana abordaron varios temas: el maltrato animal, la drogadicción, el alcoholismo y la violencia intrafamiliar. Como es usual, en cada programa hablan de algo diferente, porque no solo se trata de entretener a la gente, también buscan unirla y comprometerla con el bienestar de la propia comunidad.

Todos los días, a las seis de la tarde, el Centro de Producción Radial Arboleda, prende sus micrófonos durante una hora. Su forma de emisión es amplificada, utilizan unas pequeñas bocinas que están ubicadas en el techo de una casa, en la parte más alta para que su sonido pueda llegar a todos los rincones del pueblo. Su idea inicial de tener una emisora se vio truncada por la legislación nacional que solo autoriza una radio comunitaria por municipio, pero esto no los detuvo, sus deseos de informar, contar historias y motivar a la gente, los llevaron a crear un medio de comunicación alternativo, liderado por miembros de la misma comunidad, en el que participan hombres, mujeres, niños, jóvenes y ancianos.

Arboleda, es un pequeño caserío ubicado en el municipio de Mercaderes en el Departamento del Cauca, habitado por campesinos que trabajan la tierra y viven de la agricultura. Como muchos otros sectores del país fueron fuertemente golpeados por la violencia y el conflicto armado que se vivió en Colombia durante los últimos años. Historias de muerte, de miedo, de desplazamiento se suelen escuchar por sus calles, pero también se oyen risas, se habla de sueños y de los nuevos proyectos. La gente está rompiendo el silencio, se está reencontrando y se está organizando y necesitan medios de comunicación que los escuchen, los apoyen y los motive.

Con el Centro de Producción Radial se abrió un espacio de participación ciudadana encaminado a mejorar el bienestar social y la calidad de vida de los arboledeños. Sus objetivos estaban claros, a través de sus programas buscaban reconstruir el tejido social, reforzar el sentido de pertenencia, promover la identidad local y apoyar las tradiciones culturales de una forma incluyente que permitiera la vinculación de los sectores sociales que hacen parte del pueblo, porque en su radio hay espacio para todas las voces y se abordan temas que no se hablan en los otros medios y que responden a sus propias necesidades, expectativas, problemas y realidades.

A las siete de la noche, se cerraron los micrófonos y se apagaron los altoparlantes, el programa cerro con la invitación a realizar una reunión para definir el nuevo lugar donde se va a depositar la basura, hay muchas propuestas pero es una decisión que debe tomar la comunidad, lo importante es que todos participen y se comprometan. Por supuesto, la radio va a estar presente para volver a convocar la gente, informar los acuerdos a los que se lleguen y hacer el seguimiento permanente para que se cumplan. Al final, mientras guardan los equipos, preparan el tema para el día siguiente, tienen pensado realizar una “Radioton” que busca recolectar dinero para ayudar a una vecina que tiene a su hijo en el hospital.

El derecho a la comunicación, una forma de democratizar la palabra.

El Centro de Producción Radial Arboleda, es sólo uno de los tantos medios de comunicación alternativos que han surgido en Colombia en los últimos años, al igual que los demás, responde a necesidades específicas de las comunidades que reclaman el derecho a la comunicación que les fue negado durante mucho tiempo. Sus historias, sus problemas fueron invisibilizados por los medios masivos de carácter nacional; sus voces, sus opiniones y sus testimonios no fueron tenidos en cuenta, incluso la comunicación personal que se da entre los vecinos fue prohibida en muchos lugares, como una forma de generar miedo y reprimir la organización comunitaria.

Tener una emisora habría sido ideal si se tiene en cuenta que el derecho a la comunicación no sólo debe garantizar el acceso a los diferentes medios de comunicación y a la información que circula a través de ellos o permitirle a las personas ser consultadas y expresarse por esos canales, también habla de ser propietarios de los medios con el fin de romper el monopolio y democratizar la palabra; pero por aspectos legislativos es imposible que en todas partes se instale una radio pública o comunitaria, es así como empiezan a surgir otras alternativas, que parten de las necesidades y los recursos con los que cuenta cada comunidad.

Los centros de producción radial son espacios adecuados técnicamente para realizar creaciones sonoras, en las que suelen participar diferentes sectores sociales que voluntariamente se reúnen y se capacitan para pensar y contar historias desde sus propias realidades e inquietudes. Lo ideal es que se logre realizar un convenio con la emisora comunitaria o de interés público del municipio para que emitan su trabajo, pero no siempre se puede hacer el contacto, por eso se proponen otras formas de difusión como el sonido amplificado por parlantes o bocinas, internet, blogs, redes sociales, discos compactos o memorias digitales.

Aunque no funcionan como emisoras y no tienen una programación permanente las 24 horas, estos centros cuentan con todo un sistema organizativo y antes de iniciar la fase de producción sonora, realizan un proceso de formación en el que no solo aprenden sobre géneros, formatos, entrevistas, grabación y edición, también se centran en pensar la estructura social que le quieren dar a su medio. Entre todos construyen el proyecto comunicativo que incluye los objetivos, la misión, el código de ética y el manual de estilo con reglas básicas que definen el lenguaje, los contenidos y el tratamiento que se le debe dar a los temas que aborden en sus programas.

En Arboleda y en muchas otras regiones del país, la radio llegó por medio de estos centros de producción que se convirtieron en herramientas de lucha y empoderamiento social. A través de ellos las comunidades recuperaron su voz, ahora pueden hablar, expresarse, conocerse y reencontrarse. Con la radio recuperaron el derecho a la comunicación, pero no solo eso, también aprendieron a escucharse, a debatir sobre temas sociales, culturales, políticos o económicos y a trabajar juntos para defender y exigir los demás derechos, como la salud, la vivienda, el trabajo, la educación y todos aquellos que les garantizan una vida digna y promueven la transformación social.

La radio: voces y sonidos que generan identidad.

Hoy los arboledeños tienen su propio medio de comunicación, uno diferente, uno alternativo. Entre todas las posibilidades, escogieron un centro de producción, porque así se acercaban a la radio y con ella podría emitir una diversidad de discursos encaminados a generar un reconocimiento de su propia comunidad y de la sociedad en general. Una radio para programar música, para hacer declaraciones de amor, saludar a los que están de cumpleaños, dar información de interés para sus oyentes, debatir sobre diversos temas, movilizar a la gente, promover campañas de aseo, contar chistes o recuperar la memoria histórica a través de radionovelas escritas y actuadas por ellos mismos.

La radio permite hacer muchas cosas, sus contenidos pueden generar sentido de pertenencia, promover la convivencia y la participación de las comunidades, reflejar la cotidianidad y las particularidades que caracterizan a cada pueblo.  La radio como medio de comunicación representa “una expresión del modo de ver, de interpretar y de concebir el mundo, propio de quienes lo producen. Lo que se emite involucra aspectos de las experiencias individuales y colectivas. Los temas, lo que se propone, lo que se explora o se deja de explorar, los énfasis y las elaboraciones que se hacen tienen relación con el contexto de quienes producen los programas» [1].

Pero no solo eso, la radio también educa y en medio de ese proceso se involucran otros elementos como el fortalecimiento de la identidad y la cultura. Mario Kaplún quien concibe la radio como un instrumento de educación y de desarrollo social y cultural, citando a la UNESCO, señala que la radio es “la única técnica de comunicación avanzada que se ha incorporado realmente al Tercer Mundo, se ha expandido y culturizado  ampliamente (…) Con la miniaturización y la transistorización, que permiten costos muy bajos, la radio está llamada a revelarse cada día más como un instrumento bien adaptado a las culturas fundadas en la transmisión oral y en los valores no escritos» [2].

Los centros de producción radial y la radio con enfoque comunitario, permiten que la propia comunidad se escuche, se conozca y se organice. En estos medios la gente identifica su manera de hablar, sus gustos y sus costumbres. Así mismo, a través de las producciones sonoras se incorporan discursos, música, artistas, historias, narraciones y formas de concebir el mundo. Sus contenidos abren una puerta a otras culturas, a diferentes dinámicas sociales que buscan re-significar y re-estructurar los elementos característicos de la sociedad. Su labor consiste en generar espacios de convivencia, tolerancia y respeto, encaminados a liderar un cambio político y cultural.

El Centro de Producción Radial Arboleda y el trabajo que hace para contribuir al fortalecimiento, el desarrollo y la transformación social y comunitaria, es un claro ejemplo de por qué la comunicación debe considerarse como un derecho fundamental y por qué se deben dotar a las comunidades de las herramientas necesarias para que lo puedan ejercer libremente. Los medios comunitarios y alternativos hacen de la comunicación un escenario de diálogo, análisis y debate intercultural, en donde se fomenta la cultura, se refuerza la identidad, se recupera la memoria histórica, se reflexiona y se construyen caminos que fortalecen la integración social.

 

Foto : Integrantes del equipo de producción del Centro de Producción Radial Arboleda. Fotografía de Sandra Lorena Rojas Villamuez.

 


Notas
[1] El’Gazi, Jeanine. (2000). “Que suene la radio. Guía de trabajo del taller de producción radial”, Bogotá, Unidad de Radio del Ministerio de Cultura
[2] Kaplún, Mario. (1992). A la educación por la comunicación: la práctica de la comunicación educativa. UNESCO/OREALC.

Sandra Lorena Rojas Villamuez

SANDRA LORENA ROJAS VILLAMUEZ est communicatrice sociale et titulaire d’une maîtrise en éducation, plus précisément sur le sujet de l’éducation, communication et culture et les propositions éducatives pour la paix. Elle compte environ huit ans d’expérience de travail avec des communautés. De plus, elle a assumé des rôles liés à l’enseignement universitaire, la production de contenu de radio, ainsi que l’élaboration et la mise en oeuvre de stratégies de communication communautaire dans diverses régions de Colombie, plus particulièrement dans la région de Montes de María et dans les départements de Cauca et Putumayo.