Otra forma de encontrarnos

“Cuando es verdadera, cuando nace la necesidad de decir, a la voz humana no hay quien la pare.
Si le niegan la boca, ella habla con las manos, o por los ojos, o por los poros, o por donde sea”
– Eduardo Galeano

Son las 5:30 de la mañana en Colombia, suenan los despertadores de Mónica, Luis, Alexandra, Sandra, Santiago y Elkin, los 6 periodistas que a diario trabajan en Contagio Radio, en el centro de Bogotá. En Buenos Aires, Carlos ya ha enviado su primera entrega de Resumen Latinoamericano y en Lima, Paloma, ya comienza la reflexión en la última semana antes de las elecciones presidenciales que podrían devolver a la familia Fujimori al poder.

Son 4 o 5 horas que separan a este grupo de periodistas, pero las apabullantes realidades los unen a todos; aunque con nombres diferentes los poderes económicos y mediáticos, que no duermen, ya tienen lista su maquinaria de desinformación a la que habrá que ponerle luz y lupa en este nuevo día.

“Efectivamente, si hubiera muchos individuos de recursos limitados que se agruparan para intervenir en el ruedo político,
podrían, de hecho, pasar a asumir el papel de participantes activos, lo cual sí sería una verdadera amenaza.”
– Noam Chomsky

En la región del Magdalena Medio, en Colombia; entre un aire contaminado por el olor del aceite de palma que proviene de las grandes plantaciones injertadas en esta tierra desde la década de los 90’s; don Carlos, campesino de 47 años que recién regresó a su territorio ya está desayunado y escuchando la radio cuando llegan las 7 de la mañana, le atormenta saber que los paramilitares; sus nuevos vecinos desde que le fueron restituidas 4 hectáreas de tierra; han dicho que se van a oponer a la restitución y que van a sacar a la fuerza a quienes pretendan volver.

A don Carlos también le preocupan sus 5 vacas y sus 15 gallinas “¿si nos sacan corriendo qué?” reflexiona al calor del mejor café del mundo (según dicen); pero también el peor pagado (según sabemos). Afortunadamente su familia, aún desplazada, está esperando la “luz verde” para regresar también, dependiendo de cómo se den las cosas.

En las portadas de los grandes periódicos y en los titulares de las emisoras empresariales resuenan las declaraciones de Luis Carlos Villegas, ministro de defensa “el paramilitarismo es un fantasma”; “vaya fantasma” dice don Carlos con un sorbo en la boca, “yo que nunca les había tenido miedo”.

A las 7:30 de la mañana a don Carlos le suena el teléfono móvil, es Mónica, de Contagio Radio. Ella inició el trabajo con un correo electrónico en el que se denuncian las amenazas de los paramilitares a personas como don Carlos. En la conversación Mónica le pregunta si es posible que conceda una entrevista sobre su situación y las amenazas. Don Carlos, se alegra porque podrá contar su versión, muy poco parecida a lo que dice el ministro Villegas que resuena en la emisora del ejército. Pero también se asusta, “si, pero que no salga mi nombre” ordena con propiedad. Los paramilitares han dicho “quien hable se muere”.

La entrevista fluye entre la tranquilidad que da la confianza y el miedo que da llamar a las cosas por su nombre, “los paramilitares se están reuniendo, quieren ver cómo impiden la restitución” afirma don Carlos, mientras Mónica, cuando vuelve a escuchar, se pregunta cómo hacer para que Carlos en Argentina y Paloma en Perú, entre muchos otros, entiendan lo que a diario tiene que vivir Don Carlos, a lo que se enfrenta y cómo lo enfrenta.

Al final de la mañana, como a las 11:30, la historia de Don Carlos, sin su nombre, la conocen ya 3000 personas, que se suman a las voces que exigen desmontar el paramilitarismo y que se garantice que la gente pueda vivir en paz. Como don Carlos, con sus 5 vacas, 15 gallinas y su familia completa en la tierra que los ha visto crecer y que quiere ver crecer a las generaciones actuales y a las futuras. Paloma y Carlos ahora ven que la historia de Don Carlos no es tan lejana la historia de los campesinos invadidos por las plantaciones de Soja o a los indígenas de Cajamarca que pelean para que no se les acabe el agua. Mientras tanto, Don Carlos ya se terminó su segundo café del día.

“Yo vengo de una familia conservadora, estudié en una universidad privada y muy alejada de esta realidad, uno casi nunca escuchaba este tipo de historias.
Ahora pienso que poder comentar esto con mi mamá o con mi novio les ayuda a ver su país con otros ojos, y a mí me ayuda para no dejarme hundir.
Pienso
que, si Don Carlos resiste y tiene esperanza, yo por qué me voy a desesperanzar? Eso es lo que quiero que lea la gente en la nota que escribo, que hay esperanza”
– Mónica Lozano, periodista de Contagio Radio

“Se trata de un sistema de medios que es de autoprotección; cuestionarlo dependería de la comprensión del público
y de que el poder se organizara para efectuar un cambio político. A través de este último, entonces, se podría lograr eventualmente
la reestructuración del sistema.”
– Edward S. Herman

Sandra comenzó el día escandalizada con “los papeles de Panamá”. En Colombia poco o nada sustancial se dice de eso. Algunos medios desatinan al decir que son 850 colombianos incluidos en la lista, pero enfatizan en que no por estar en paraísos fiscales son dineros ilegales o están infringiendo la ley. A las 8 de la mañana, justo antes de iniciar el programa en vivo, llega por las redes sociales la información de que en Islandia renunció el primer ministro porque la gente salió a las calles a exigirlo después de saber que el señor Sigmundur tenía 3 o 4 empresas en esos llamados “paraísos fiscales”.

¿Será que en Colombia no va a pasar nada? Se pregunta Sandra. Hace llamadas al congreso, a la Dirección de Impuestos y a dos o tres personas de organizaciones sociales. En Colombia no va a pasar nada, es la conclusión. Uno que otro político oportunista sale a decir que habrá control político y otros cuentos más, pero al final de cuentas, no va a pasar nada. “No entiendo cómo hacer una reforma tributaria cuando hay tanta plata que los empresarios esconden para no pagar impuestos” comenta Sandra mientras se acomoda en la silla y arregla el micrófono para la entrevista que sigue.

El equipo decidió llamar a Gloria, una señora que sobrevive trabajando como aseadora y lavando ropa en casas de familias de clase media alta. La señora Gloria es una de las madres de los jóvenes víctimas de los “Falsos Positivos”, más de 5000 según cifras no reconocidas por el Estado. Gloria afirma que el gobierno ya no tiene vergüenza, que el caso de su hijo está en la completa impunidad mientras algunos congresistas gozan de casa por cárcel y además tienen dinero y empresas en Panamá. “No sé de qué vamos a vivir, me mataron a mi hijo que me ayudaba con las cosas de la casa y ahora nos quieren acabar con más impuestos”

“Una situación más que injusta, doña Gloria es dos veces víctima, por un lado las Fuerzas Militares y por otro lado el sistema económico” cierra la nota Sandra para salir del aire. Renglón seguido consulta la página de Resumen Latinoamericano que da cuenta de una demanda que harán en Argentina contra Mauricio Macri por el escándalo de los paraísos fiscales, agrega que en Brasil el principal impulsor del juicio político a Dilma, esta también en “Panamá Papers”. Lo lee en directo. A las 10:30, justo antes de terminar la nota y en medio de frio de esa mañana, entra una llamada; un grupo de abogados ha decidido investigar y demandar al esposo de una periodista del grupo Prisa. La nota está lista a las 12 del día.

“Uno se va encontrando con que todos ellos (los implicados, los militares, los empresarios) han tejido una maraña,
son los mismos con los mismos intereses, todos pretenden taparse la cara, hay que destaparlos, poner sus nombres, sus historias, sus delitos.
La gente tiene que saber eso para que cuando los vuelvan a ver digan: esos son los mismos de siempre, ellos no son el cambio”
– Sandra Gutiérrez, periodista de Contagio Radio

“El acto de la recepción en el proceso comunicativo de la música, cobra un papel activo ya que cada receptor
es el inicio de nuevos trayectos interpretativos, que a su vez pueden poner en marcha otros procesos comunicativos.”
– José Luis Campos García

Santiago inicia su día de la manera más amable posible, escuchando música que luego, con gusto, compartirá con la audiencia. En diciembre se conmemoró la muerte de Nelson Mandela y en medio de la memoria colectiva apareció Miriam Makeba, ícono de la música contra el apartheid en Sudáfrica. Santiago la escucha y encuentra allí esas nuevas narrativas, no solamente con la letra de las canciones sino con la historia misma de la cantante, que volvió a su tierra cuando Mandela quedó en libertad en 1990.

“Con la música también comunicamos” dice Santiago, en el caso de Mama África, podemos compartir la lucha del pueblo negro en ese país, que así como en el de nosotros, luchó por volver, por sobrevivir en medio de las balas, por buscar la reconciliación a pesar del dolor, pero eso sí, sin olvidar, afirma Santiago mientras pone a sonar a Makeba, con su canción «Holilili». En medio del programa, a eso de las 9:15 de la mañana, entrevistamos a Marino Córdoba, reconocido líder de las comunidades afrodescendientes en Colombia.

Marino, hombre curtido por los años y las peleas políticas, afirma que las comunidades negras en Colombia siguen siendo víctimas de discriminación, son por lo menos 40 territorios colectivos que no han querido ser titulados a las comunidades. Esas tierras, que les pertenecen por derecho, por habitarlas y cuidarlas durante más de 50 años, están siendo invadidas por colonos y por las empresas mineras con la aprobación del gobierno nacional. Termina la entrevista en medio de la exigencia de reconocimiento para esas comunidades. Desde el master se sube el volumen y regresa la voz de Makeba.

Manos en la consola; Emabhaceni comienza a sonar, son apenas 2 minutos; baja el volumen, un poco de la historia de Makeba, de fondo los coros hermosos que rememoran bosques y agua, que transportan a la libertad; la voz de Santiago parafrasea la escueta traducción del Suajili en la que se alcanza a entender que la libertad y la paz son tanto allá como acá. Termina la canción, de inmediato suena la cuña, arriba el volumen, “contagio radio punto com, otra forma de encontrarnos” en la voz profunda del amigo argentino Eduardo Natchman.

“Uno a veces no alcanza a entender como la música relata el dolor y lo hace ver y sentir como esperanza,
pareciera que la música transforma el dolor en ganas de bailar, en alegría. A mí me pasa eso, y aunque las letras
describan la sangre, siempre, por encima de todo eso está de nuevo la alegría, el dolor se puede cantar y bailar y también
se convierte en fuerza para seguir, a mí eso me asombra”
– Santiago Lozano, productor de Contagio Radio

“Las cosas que suceden cuando nadie lo espera no son siempre malas noticias,
a veces son cosas muy bellas, y este es un modo, un mensaje de la vida para decirnos que vale la pena,
que vale la pena esperar estas noticias.”
– Eduardo Galeano

Son las 3:30 de la tarde. Conversación por WhatsApp en el grupo de los comunicadores de la red CONPAZ.

  • Buenas tardes amigos de contagio, les escribe Nidiria reportándose desde Buenaventura.

 

Llega una imagen. Miles y miles de chontaduros alrededor de ellos gente con caras sonrientes.

  • ¿Qué es eso? – Pregunta Alexandra.
  • Chontaduro, llegó la cosecha.
  • Muy bonitas las fotos.

 

Parecía que Nidiria, joven de 23 años, negra, habitante del territorio colectivo del río Naya, sencillamente estaba compartiendo un paisaje colorido que se pinta en el malecón de la ciudad de Buenaventura. Controlada casi en su totalidad por las estructuras paramilitares que defienden los proyectos de ampliación del puerto más grande de América Latina sobre el pacífico.

Sin embargo, no solamente el colorido de los chontaduros y las trenzas de las mujeres eran el mensaje. Todo ello era solamente una pequeña parte la historia que cuentan las fotos.

  • Hace 5 años no había tanta fruta
  • Y ¿por qué?
  • Las fumigaciones no dejaban madurar los frutos, es chontaduro del Naya.
  • ¡Uy qué bien!

 

Alexandra comenzaba a entender que los frutos del chontaduro no llegaban a madurar en ese territorio porque lo impedían las fumigaciones con glifosato que hacen las fuerzas militares y de policía, supuestamente para erradicar los cultivos de uso ilícito.

Tiempo atrás, en uno de los 6 talleres de comunicación en Buenaventura, Nidiria explicó que las comunidades negras decidieron no permitir que fumigaran sus territorios y en lugar de ello propusieron mecanismos de sustitución voluntaria de cultivos de uso ilícito. “Una vez llegaron con avioneta y helicóptero y no los dejamos trabajar” contó entre risas.

  • Cuéntame más –Se apresuró a escribir Alexandra
  • En este momento siguen llegando las embarcaciones con más de 5 toneladas de chontaduro que vienen del río, se le arregló por un rato la vida a la gente.

 

Alexandra, en medio de su asombro por la profundidad del asunto que acababa de tratar desde su teléfono móvil, gritó “hay que subirlo, es tremenda nota”. Abre el editor de la página en la sección “Comunidades”. Tras impedir fumigaciones con glifosato vuelve al chontaduro a Buenaventura, titula. Son las 5 de la tarde.

 

“Una imagen, además de provocar algo al ojo tiene que provocar algo al alma, así sea una imagen fuerte debe llegar a alma,
algunas van hasta provocar dolor y ayudar a pasar del dolor a la indignación que luego genera movimiento, acción.
Otras generan alegría y sonrisas. Para mí las fotografías son el principio de un nuevo ciclo de vida”
– Luis Galindo, Fotógrafo y Community Manager de Contagio Radio

 

“los medios comerciales están distorsionando cada vez más el sentido profesional del periodismo; tienden a convertirlos en propagandistas (…)
luego tienden a convertirlos en empleados leales de una gran empresa (…) eso les da una desfiguración espiritual consistente
en que ellos se sienten representantes de ese medio (…) en cambio, no se está pensando que lo mejor que puede pasarle
a un candidato a periodista es aprender a crear medios alternativos al servicio de su comunidad.”
– Javier Darío Restrepo

 

Cerca de las 8 de la noche, Elkin llega a su casa, consulta la cuenta de Twitter y encuentra que mañana será un día agitado, muchas noticias nuevas. Las madres comunitarias han decidido acampar frente a las instalaciones del ICBF para exigir condiciones de trabajo dignas para ellas y condiciones de vida digna para los niños y niñas que reciben a diario. En Palestina se anuncia que durante la jornada han sido asesinados 13 palestinos y que hay médicos en las cárceles administrativas que ayudan a definir los mecanismos de tortura de acuerdo a la personalidad de los detenidos en Israel. En Caldas una comunidad entera decidió sacar empresas de sus tierras.

En la cuenta de Twitter de algunos congresistas colombianos aparece el anuncio de un debate de control político por el paro armado de los paramilitares de la semana anterior. Los campesinos están planeando la defensa de una ley que los reconoce como sujetos de derechos lo que podría significar la posibilidad de más mecanismos de defensa de sus tierras. Pero también están las noticias de hoy, las que no se pueden dejar atrás, esas historias deben configurarse no como el pasado, sino como un paso adelante, esas noticias de hoy hacen parte de la historia que nos hace ser y por eso no se deben quedar atrás, nunca olvidadas.

“Ahora hay que revisar lo que nos han dicho” piensa. Muchas veces las cuentas de redes sociales están cargadas de insultos por x o y noticia, por una columna de opinión u otras cosas. Sin embargo, una reacción devuelve el alma al cuerpo, «que emisora tan esperanzadora, felicitaciones y sigan así” dice un tuitero. Son las 11 de la noche. En Argentina Carlos ya envía su primer resumen de la madrugada y en Perú, Paloma, se prepara para otro día. Mañana de nuevo con ustedes, como siempre.

Suena el despertador. Buenos días…

 

“El oficio del periodista es difícil y de mucha responsabilidad, se trata de compartir vidas y ayudar
a que las vidas se comprometan unas con otras, se trata de encontrar lo que hay de vida en medio de la muerte,
lo que hay de esperanza en medio de la desesperanza, la ventaja es que la vida y la esperanza siempre están por ahí”
– Elkin Sarria editor de Contagio Radio

 

 

Fotografía de Contagio Radio

Contagio Radio

CONTAGIO RADIO, c’est une histoire qui nait en 1995. Au début, le nom fut donné à la revue de droits humains qui avait une périodicité semestrielle. L’objectif principal de cette revue était d’informer et de donner de la visibilité au travail dans le domaine des droits humains en Colombie. Par la suite, un travail de recherche et de rédaction a été entrepris pour mettre sur pied une radio en ligne qui traite principalement des droits humains, ce qui a donné vie à ce pari communicatif en 2009.