READING

Volver a narrarse: la construcción de la comunicac...

Volver a narrarse: la construcción de la comunicación con identidad mapuche en Chile y Argentina

El pueblo mapuche encuentra su territorio ancestral ocupando prácticamente la totalidad del sur del continente, en la región centro-sur de lo que hoy es Chile y las pampas y Patagonia de la actual Argentina. Con una población actual cercana a 1.600.000 personas según cifras oficiales es uno de los pueblos más numerosos del continente.

A diferencia de la mayoría de los pueblos de la región, los mapuches resistieron la invasión española y a través de una serie de parlamentos determinaron espacios fronterizos con la Corona y fue recién tras la conformación de los Estados Nacionales que se dio su derrota militar. En Chile el proceso conocido irónicamente como Pacificación de la Araucanía, comenzó en 1861, cuando el ejército traspasó la frontera del río Bío Bío y comenzó a construir fuertes hacia el sur, hasta 1883 con la refundación de Villarrica, en el centro del territorio mapuche. En el caso argentino, la Conquista del Desierto, que ya en su nombre entraña la imposición de la idea criolla de que las pampas y la Patagonia eran territorios vírgenes, comenzó formalmente tras la sanción de la Ley N°947 y se considera concluida tras la captura de los caciques Inacayal y Sayhueque en 1885. Ambas conquistas tuvieron como resultado la colonización de millones de hectáreas de tierra y la muerte de miles de indígenas, así como de sus formas culturales. Este es un elemento relevante: la colonización chilena y argentina, no solo implicó un genocidio sino también la pérdida de una serie de elementos simbólicos del pueblo mapuche como era su capacidad de intervenir en el espacio público. A partir de entonces lo que significaba ser mapuche quedó en manos de los colonizadores, a través de sus discursos y medios (donde los periódicos jugaron un rol fundamental). Los mapuches perdieron así la posibilidad de narrarse en el espacio público, de contar su propia historia. Su representación quedó fuera de su espacio simbólico.

Desde entonces organizaciones y comunidades han venido levantando diversos procesos de lucha por la subsistencia. Esto se masifica durante las últimas dictaduras cívico militares (1973-1990 en Chile; 1976-1983 en Argentina), cuando ocurrió una reorganización interna mapuche sin precedentes en los últimos cien años. Vinculado a un proceso de reconstrucción cultural, política e histórica, se desarrolló una recuperación y revalorización de figuras y prácticas ancestrales a partir de las cuales se ha formado una trama de organizaciones validadas por el propio pueblo, que han emergido en la disputa política de las nuevas democracias en Argentina y Chile.

Aunque la lucha territorial es la más visible, a lo largo de este periodo distintas demandas se han articulado en el discurso público mapuche. La discusión por el derecho a la comunicación, que es lo que aborda el presente artículo, se ha tornado relevante en la medida en que las distintas organizaciones y comunidades mapuche han asumido el manejo mediático como una necesidad, para poder instalar sus demandas en la esfera pública.

Ejerciendo el derecho a la comunicación mapuche

A las tradicionales formas de comunicación que existían y existen, como el werken, principal agente de la comunicación mapuche, el trawün como espacio de encuentro, el intercambio epistolar, el weupife como depositario de la tradición oral, instrumentos musicales como la trutruka y el kul kul, danzas ceremoniales o relatos como el epew y el konew[1], se suman las nuevas prácticas mediales mapuche, surgidas a partir de la apropiación por parte de diversas organizaciones y colectivos de las Tecnologías de la Información y la Comunicación. A raíz de estas experiencias, nace la comunicación mediática mapuche.

En Gulumapu, el territorio mapuche bajo administración chilena, cabe destacar el periódico Aukiñ, del Consejo de Todas las Tierras, editado de manera ininterrumpida entre 1990 y 2000; el programa radial Wixage Anai que inició sus transmisiones en 1993; el portal electrónico Mapuexpress en línea desde el año 2000; el periódico Azkintuwe que circuló entre 2003-2010; además de la realización de más de 10 documentales donde destacan los colectivos Lulul Mahuida y Ad Kimvn.  En Puelmapu, el territorio mapuche al este de la cordillera, destacan al Centro de Comunicación Mapuce Kona, nacido el año 2000 al alero de la Confederación Mapuche de Neuquén; el portal avkinpivkemapu.com.ar de 2003; radios como FM de la Tierra, Petü Mogeleiñ y AM Wajzugun; además del primer canal de televisión indígena en Argentina: Wall Kintun TV[2].

El proceso de consolidación de estos medios ha llevado a la construcción de diversos espacios de articulación de comunicadores/as quienes han levantado una fuerte demanda por el derecho a la comunicación. Para el referente de Mapuexpress, Alfredo Seguel, este es “un derecho interactivo, dinámico, igualitario y no discriminatorio e impulsado por las necesidades sociales en vez de intereses comerciales o políticos. El ejercicio del derecho a la comunicación debe representar las demandas y aspiraciones de los pueblos con respecto a sus derechos humanos colectivos, como la libre determinación, tierras, territorios, bienes naturales, buen vivir y bienestar social, desarrollo, economía, sociedad, cultura, medio ambiente, etcétera, y poco o nada de esto se ve en Chile. Nuestra visión del derecho a la comunicación se basa en el reconocimiento de la dignidad y los derechos iguales e inalienables de todos los pueblos al interior del estado[3]”.

Como señala Seguel, en Chile este derecho amparado en diversos instrumentos internacionales, no aparece ni siquiera en las nuevas legislaciones comunicacionales, como es el caso de la ley N°20.433 del año 2010, que crea los servicios de radiodifusión comunitaria ciudadana. En cambio, en Argentina la experiencia de la Ley 26.522, de Servicios de Comunicación Audiovisual promulgada el 10 de octubre de 2009, consagra en varios puntos el derecho a la comunicación de los pueblos indígenas, así como la promoción de sus valores, idioma e identidad. Establece “una frecuencia de AM, una frecuencia de FM y una frecuencia de televisión para los Pueblos Originarios en las localidades donde cada pueblo esté asentado”[4]. Permite el financiamiento a través de asignaciones del Presupuesto Nacional, venta de publicidad, venta de contenidos de producción propia, donaciones, auspicios o patrocinios y recursos específicos asignados por el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas[5].

La sanción de esta ley fue todo un hito debido a que en su redacción participaron diversos espacios de comunicadores/as indígenas -al igual que provenientes de medios comunitarios- quienes consagraron su visión de la comunicación con identidad[6], en la búsqueda para determinar qué es lo mapuche que emerge de la comunicación mapuche. Gerardo Berrocal de AdKimvn, señala que “la comunicación con identidad es un concepto al que le hemos dado forma en distintos encuentros, como en la Red de Comunicadores Mapuche y también lo han discutido los Peñi [hermanos] en Puelmapu. Es un concepto distinto, porque a diferencia de las demás experiencias que puede haber, hay un énfasis en la dimensión espiritual del proceso de comunicación. A diferencia de otros procesos, se fortalece la dimensión espiritual de cada lof [comunidad], creemos que lo que le da identidad al tema comunicacional mapuche es la dimensión espiritual del movimiento político. Sus procesos comunicacionales no se encuentran en los de otros pueblos”.

Carlos Catrileo, periodista de la agencia estatal argentina TELAM, plantea la comunicación con identidad “como una forma de fortalecer la identidad de nuestro pueblo, recuperar lo nuestro y a partir de ahí crear una memoria colectiva con nuestra filosofía y cosmovisión, que va a llevar a encontrarnos con nuestra propia identidad, entendiendo que vivimos con otras culturas y estamos atravesados por eso al hacer comunicación, pero teniendo claro de dónde venimos, quienes somos y para dónde queremos que vaya nuestro pueblo. En ese sentido, no somos inocentes, independientes ni somos imparciales, estamos comprometidos con los procesos de nuestro pueblo, en una constante tensión y lucha y desde ahí ejercemos la comunicación con identidad”.

La comunicación con identidad mapuche, es decir, la pertinencia cultural del relato mediático, el reflejo de la situación de los distintos lofs, la expresión comunicacional de la política de las organizaciones, la dimensión espiritual de la manera en cómo se comunica, es lo que hace a la comunicación mapuche, y la diferencia de otras pautas de comunicación como la occidental o la de otros pueblos indígenas.

El Discurso Público Mapuche

Ya sea con los derechos consagrados a nivel estatal o no, los medios de comunicación mapuche surgen como la expresión pública del movimiento, como una manera de amplificar masivamente el discurso público mapuche. Este discurso público mapuche, se da en circunstancias de interculturalidad y es mediatizado, es decir, distintos actores políticos mapuche se apropiaron de nuevas tecnologías de información para poder amplificar su discurso con el doble objetivo de instalar el relato propio y confrontar el discurso oficial.

La construcción de medios propios no es un hecho casual. Al discurso del mapuche violento, o del indio flojo, se contrapone un auto relato que disputa los simbolismos creados por el relato hegemónico. Esa disputa con los sentidos hegemónicos se revela al estudiar los discursos producidos por los medios mapuches. Por ejemplo, Guadalupe Fernández y Gonzalo Chaet, describen a la radio Petü Mogeleiñ de El Maiten (Chubut) como una estrategia identitaria mapuche cuyo objetivo central es “construir y actualizar significaciones en torno a lo mapuche que los reconozcan como sujetos actuales, vivos y presentes. Estos sentidos son difundidos desde un medio de comunicación propio y entran en disputa con las significaciones que circulan y son legítimas en el espacio público”[7].

Estos medios ubicados en distintos puntos del territorio y expresados a través de diversos lenguajes comunicacionales, se concretan en un proyecto comunicacional mapuche propio, que Juan Francisco Salazar, ya en 2002 denominaba como una contra esfera pública que “permite dar paso a la creación de un renovado discurso mapuche que desde el ciberespacio ofrece una voz divergente y crítica a la esfera pública tradicional[8]”. Esto ha permitido que el auto relato mapuche pueda emerger y tener un espacio consolidado en los medios de los cuales se han apropiado: aún en una disparidad respecto de los medios hegemónicos, la comunicación propia entra a disputar la significación en torno a lo mapuche.

Las tres décadas ininterrumpidas de creación de medios mapuche posibilitaron que esta contra esfera pública dispute espacios de descolonización comunicacional que le permite a este pueblo volver a significarse. Luego de la derrota militar, lo que significaba ser mapuche estaba en manos de Otros. Y si bien hoy sigue existiendo una colonización simbólica y física, está siendo disputada. La construcción de una nueva comunicación mapuche es un proceso que se encastra con otras disputas autonómicas mapuche como las recuperaciones territoriales, la recuperación lingüística y la construcción de una historiografía propia. Esta última persigue también un objetivo confluyente con la comunicación: Los mapuche han vuelto a tomar la palabra a nivel público. Hoy pueden volver a narrarse, a contar su propia historia.

 

Foto : Manifestación en Santiago de Chile para exigir justicia por el asesinato de Matias Catrileo, enero de 2012. Fotografía de Amelia Orellana.

 


NOTAS
1 Las prácticas comunicacionales mapuche tradicionales son descritas por Gerardo Berrocal en  “Una breve revisión de “La Comunicación antes de Colón” en Wallmapu”, dirección URL: http://adkimvn.wordpress.com/2012/10/19/una-breve-revision-de-la-comunicacion-antes-de-colon-en-wallmapu/ (página consultada en septiembre de 2017).
2 Ver: Gutiérrez, Felipe (2014) “We Aukiñ Zugu: Historia de los Medios de Comunicación Mapuche”. Santiago: Quimantú; Yanniello, Florencia (2014) “Descolonizando la Palabra. Los medios de comunicación del Pueblo Mapuche en Puelmapu”. La Plata: La Caracola
3 Pedro Cayuqueo «Los medios masivos contribuyen al adormecimiento de la sociedad», dirección URL: http://www.agenciadenoticias.org/los-medios-masivos-contribuyen-al-adormecimiento-de-la-sociedad (página consultada en septiembre de 2017).
4 Servicios de Comunicación Audiovisual Ley N° 26.522. ARGENTINA.  Artículo 89, Inciso e) (2009)
5 Op cit. Art. 152
6 La aplicación de esta ley está hoy en disputa, debido a los diversos intentos que ha tenido la administración de Mauricio Macri (2015-) por derogarla. Sumado a eso su implementación durante el gobierno de Cristina Fernández fue deficiente, en un marco de fuerte cooptación de los sectores indígenas.
7 Fernández, Guadalupe y Chaet, Gonzalo (2012) “Radio Comunitaria Petü Mogeleiñ, La radio como estrategia identitaria mapuche”. Tesina de Grado para optar el título de Comunicador Social de la Universidad Nacional de Buenos Aires.
8 Salazar, Juan Francisco (2002) “Activismo indígena en América Latina: estrategias para una construcción cultural de las tecnologías de información y comunicación”. Journal of Iberian and Latin American Studies. University of Western Sydney, 43p.

Felipe Gutiérrez Ríos

FELIPE GUTIÉRREZ RÍOS est membre du Collectif Mapuexpress, chercheur à l’Observatorio Petrolero Sur (Observatoire Pétrolier Sud), journaliste pour l’Université du Chili et actuellement étudiant à la maîtrise en Études sociales latino-américaines à l’Université de Buenos Aires.