Canto de la tierra radiada

Soy  la montaña herida,
el  bosque  erosionado;
El rio que sólo canta la historia
de los niños que alguna vez
se bañaron en él.

Soy  la madre que ve a sus hijos divididos,
quien sueña que un día,
como antes
todo esto sea como  alguna vez fue:

Un pueblo…¡La fiesta!
La  minga y el  tequio,
el corazón abierto
y la comida compartida.

Cerro, montaña,  bosque,
un rio lleno de vida.
Un lugar sin la maldición del  oro,
del  cobre, el uranio.
Nuestra casa sin sabor a metal,
ni  a codicia extranjera.

Soy  la tierra que escupe la sangre
de sus hijos enfermos,
Quien  grita la historia
De mil pueblos  fracturados
por la palabra avaricia

Soy la tierra radiada
extraída, violada
Soy la tierra mi-na-da

Soy  la naturaleza entera gritando:
¡Que  ustedes no son bienvenidos!

En esta casa,
en este vientre sagrado,
sólo hay lugar para la esperanza

Esta no es su casa señores de la cara doble
Es la casa del balam;
Un rebozo de plumas y un nido de agua
Es el tibio refugio de las hormigas,
la jicarita fresca  para guardar la lluvia
y el nido de las aves migratorias

Canto aquí hoy, yo:
la  Tonantzin,   la  pacha mama
la cuna, el ombligo de tierra;
el  juego  de las niños
y la  trenza de la abuela

Yo, la mujer  del pueblo,
el agua que alimenta y
no el  veneno mortal
que traen sus sucias lenguas
y sus muertos corazones

Yo, Tonantzin,
la mujer, la del vientre y las semillas;
la del canasto de flores,
cantaré la historia de las manos
que se unen y resisten

Cantaré una vez mas,
hasta que esta
vuelva a ser casa la casa del venado,
del jaguar
y los niños vuelvan a jugar en el río.

 

Escrito para  la manifestación contra la minería a cielo abierto, llevada a cabo el lunes 23 de mayo de 2011 en Montréal , Canadá.
Revisitado para el Tribunal Permanente de los Pueblos sobre la Industria Minera en Montréal, Canadá; en junio. De 2014.

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